Espectacular noticia:
http://www.publico.es/ciencias/267420/gran/colisionador/hadrones/sobrecalienta/miga/pan
Habrá, supongo, quien se ponga del lado del pájaro. Lo que no he conseguido averiguar es de qué tipo de pájaro se trataba.
martes 10 de noviembre de 2009
domingo 8 de noviembre de 2009
Recital en la Fundación José Hierro
Mañana día 9, a las 8 de la tarde, estaré recitando en la Fundación José Hierro. Más información aquí.
Aparte de lo anterior, les dejo un enlace a una interesante y personalísima entrevista de Jose Óscar López a Antonio Luque (alias Sr. Chinarro) a propósito de su música y del libro de relatos 'Socorrismo' publicado recientemente en la editorial Alpha Decay.
http://elcoloquiodelosperros.net/numero25/mu25lu.html
Aparte de lo anterior, les dejo un enlace a una interesante y personalísima entrevista de Jose Óscar López a Antonio Luque (alias Sr. Chinarro) a propósito de su música y del libro de relatos 'Socorrismo' publicado recientemente en la editorial Alpha Decay.
http://elcoloquiodelosperros.net/numero25/mu25lu.html
jueves 5 de noviembre de 2009
Comala y el gato de Schrödinger

El otro día meditaba acerca del famoso gato de Schrödinger. Ese gato que tenía las mismas probabilidades de estar vivo que muerto. Pensaba en el gato mientras preparaba la reseña de la espléndida novela de Yuri Herrera: Señales que precederán al fin del mundo. Makina, su protagonista, transita una especie de limbo, el Mictlán, algo así como el infierno de los aztecas. A Pedro Páramo le ocurre otro tanto. Comala es la caja donde vive nuestro gato, un gato al que de vez en cuando se acerca Pedro Páramo para llenarle el cuenco con unas galletitas de Whiskas. La verdad es que el gato está bien acompañado, rodeado de un montón de personajes literarios y mitológicos que se encuentran en una especie de stand by. Schrödinger no sabía que estaba pensando en Comala cuando fantaseaba con su gato, antes de que Comala existiera. Y ahora me veo aquí, pensando en Schrödinger que piensa en un gato dentro de una caja que es Comala. Y entonces recuerdo que yo lo que quería decir es que la novela de Herrera merece realmente la pena. Nada más que eso.
lunes 2 de noviembre de 2009
Deriva digital
Ocioso como estoy se me ocurren ideas ociosas. Traducir, por ejemplo, palabras a lenguaje binario e imaginar que a ese código le hago corresponder un paseo. Del siguiente modo: un cero significa girar a la izquierda, un uno a la derecha.

Pruebo, para empezar, con la palabra 'paraguas'. Es la primera palabra que se me ocurre, a pesar de que no llueva. El código binario de la palabra paraguas es el siguiente:
01110000 01100001 01110010 01100001 01100111 01110101 01100001 01110011 00001101 00001010
Me imagino haciendo el recorrido que dictan los dígitos, fantaseando con el posible destino final de la deriva. Debería ponerme en marcha. Me entran ganas. Luego probaría con otras palabras. Cada día una distinta. Cada día un paseo. Anotaría la meta a la que conduce cada una de estas caminatas. El resto de la gente me miraría y pensaría que mis pasos se encaminan hacia alguna parte. Yo les pediría que anotasen sus giros. Un uno a la derecha, cero a la izquierda. Y que me enviasen el resultado. De todos ellos. Luego convertiríamos los dígitos en palabras. ¿Se imaginan el resultado?

Pruebo, para empezar, con la palabra 'paraguas'. Es la primera palabra que se me ocurre, a pesar de que no llueva. El código binario de la palabra paraguas es el siguiente:
01110000 01100001 01110010 01100001 01100111 01110101 01100001 01110011 00001101 00001010
Me imagino haciendo el recorrido que dictan los dígitos, fantaseando con el posible destino final de la deriva. Debería ponerme en marcha. Me entran ganas. Luego probaría con otras palabras. Cada día una distinta. Cada día un paseo. Anotaría la meta a la que conduce cada una de estas caminatas. El resto de la gente me miraría y pensaría que mis pasos se encaminan hacia alguna parte. Yo les pediría que anotasen sus giros. Un uno a la derecha, cero a la izquierda. Y que me enviasen el resultado. De todos ellos. Luego convertiríamos los dígitos en palabras. ¿Se imaginan el resultado?
jueves 29 de octubre de 2009
Aire nuestro

Concluí no hace mucho la lectura de 'Aire Nuestro', de Manuel Vilas. Tengo que decir que, después de leer 'España', no pensaba que el siguiente volumen de la saga me fuese a impactar tanto como lo ha hecho. Sin necesidad de establecer ránkings afirmaría que 'Aire Nuestro' supera todavía a su precedente. Me parece más completa, más brutal, si cabe. Y es que Manuel Vilas es brutal, con todas las connotaciones positivas que uno pueda imaginar dentro de esa palabra (si se fijan, son muchas). Como era brutal Valle Inclán, como eran brutales Dante y Buñuel. Me gustan los escritores brutales. Manuel Vilas es quizás el escritor que más y mejor saca a la luz las tripas de la naturaleza humana. Las muestra, y lo bueno es que nos permite reírnos de ellas, de lo que nos conforma. Vilas ama el universo, ama al ser humano (no el abstracto, sino a cada uno de los bípedos implumes que se arrastra sobre el planeta). Vilas está lleno de amor; y por eso odia con tanta rabia. Hay mucha rabia en sus páginas. Vilas es un escritor político sin ser matraquista. Vilas es un escritor jacobino. Vilas escribe porque no le dejan cortar cabezas. Leyendo a Vilas me vienen a la memoria los 'Diálogos de los muertos', de Luciano de Samósata. En 'Aire nuestro' proliferan los muertos. Los dioses y héroes de Luciano se convierten en estrellas del rock, en escritores, habitantes del purgatorio de 'Aire nuestro'. Vilas es más Luciano que Dante. Vilas es nuestro Luciano, un Luciano actualizado y español. Qué suerte tenemos. Lean a Luciano. Lean a Vilas. Ya tendrán tiempo de darme las gracias por el consejo. Si yo fuera rey dejaría que Vilas me cortara la cabeza. Antes de morir gritaría bien alto ante la concurrencia: 'Me gusta España, me gusta este aire nuestro'. Entonces Vilas, haciendo uso de su infinita clemencia, me indultaría; y acudiríamos al bar más próximo a tomarnos un martini con su aceituna.
lunes 26 de octubre de 2009
Beyond la prioridad de las operaciones
El otro día, haciendo zapping mientras cenaba, me encontré con una imagen alucinante. Pertenecía a uno de esos programas que consiste en ofrecer un enigma al espectador (juego de las diferencias, respuesta a 'cuál es la capital de Francia', etc) con el fin de que la mayor cantidad de ellos llame al número que aparece en pantalla. El truco, naturalmente, está en que nadie de los que llama sale en antena, y sí la voz de los conchabados que responden inevitablemente de manera incorrecta para mayor cabreo de la presentadora. En este caso hay que reconocer que se lo han currado un poco y que el acertijo pasaría sin dificultad como ejercicio de primero de la ESO. Pensé incluso llevar esta imagen a mis alumnos para motivarlos de manera especial, asunto éste, el de la motivación en el que se nos insiste a los docentes (nunca, es cierto, de manera suficiente). Yo creo que la imagen motivar, motiva bastante, al menos al sector masculino del alumnado; pero siempre habría algún padre reticente a aceptar la vanguardia en cuanto a la educación de sus hijos se refiere. Y así nos luce el pelo. Siempre hemos sido un país atrasado. Yo les propongo que me den una solución. No puedo prometerles ningún premio (al menos seré honrado), aunque sí una calificación objetiva a su respuesta.
jueves 22 de octubre de 2009
Metáforas cinegéticas
Ya nadie habla de los dinosaurios. La gente parece haber perdido el interés en esos mosntruos de toneladas de carne y colmillos infinitos. Creo que la gente piensa en los dinosaurios en los momentos de bonanza económica. Vemos los camiones circular cargados de materiales de construcción, vemos empresas que crecen de un día para otro hasta alcanzar volúmenes mastodónticos, vemos nuestras cuentas engordar por préstamos hipotecarios, y algo en nuestro ADN se pone en marcha, se siente en su salsa, digamos, nuestra parte jurásica, la parte de la basura de nuestro código genético que, según los especialistas, ronda el 90%. Entonces regresa la fascinación por los dinosaurios. Hasta que viene el meteorito en forma de crisis económica. Y la mayoría de los dinosaurios se extinguen, porque eran criaturas poco económicas, monstruosidades inservibles, una rareza que la naturaleza produjo para divertirse y reírse de sí misma.
Ya no veo a los niños jugar con los dinosaurios.

El otro día me dio por pensar en la cetrería. Intentaba imaginar cómo debe ser eso de amaestrar a un halcón gerifalte. Hacer que te traiga una hermosa perdiz y darle a cambio un trozo de carroña. Me pareció cruel el destino de un animal tan bello. Y de repente me pareció que aquello se parecía bastante al funcionamiento del capital, que el gerifalte es un obrero hermosísimo amaestrado en la producción de un objeto sofisticado, un objeto que no podrá pagar, ni siquiera usando la paga extra de Navidad. Y ese obrero hermosísimo tendrá que conformarse con un sucedáneo accesible a su modesto bolsillo. Pensaba en todo esto, y de repente me entraron unas ganas tremendas de leer algún manual de cetrería.
Ya no veo a los niños jugar con los dinosaurios.

El otro día me dio por pensar en la cetrería. Intentaba imaginar cómo debe ser eso de amaestrar a un halcón gerifalte. Hacer que te traiga una hermosa perdiz y darle a cambio un trozo de carroña. Me pareció cruel el destino de un animal tan bello. Y de repente me pareció que aquello se parecía bastante al funcionamiento del capital, que el gerifalte es un obrero hermosísimo amaestrado en la producción de un objeto sofisticado, un objeto que no podrá pagar, ni siquiera usando la paga extra de Navidad. Y ese obrero hermosísimo tendrá que conformarse con un sucedáneo accesible a su modesto bolsillo. Pensaba en todo esto, y de repente me entraron unas ganas tremendas de leer algún manual de cetrería.
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