miércoles, 4 de junio de 2008

Separación de poderes

Otra vez la colusión de un grupo de ciudadanos y mass media consigue incidir en la política. Se trata del caso Mari Luz. Ante el mal funcionamiento del sistema judicial (algo evidente) los políticos (unánimemente, por cierto), acuerdan endurecer las penas contra los pedófilos, medidas que incluyen la publicación de listas oficiales de idem (otra vez la pulsión escópica del ciudadano), asunto éste de dudosa legalidad. Lo que me preocupa no es que se modifique una ley, algo inevitable y necesario en muchas ocasiones, sino que esta modificación provenga de campañas orquestadas por los medios de comunicación que se excusan en la así llamada "alarma social". El mediólogo Regis Debray sugiere en "El estado seductor" una separación de los poderes legislativo y mediático como un asunto necesario para salvar la democracia, del mismo modo que fue inevitable en un momento de la historia la separación del poder religioso y terrenal. No tengo que decir que me encuentro entre los fervientes partidarios de esta separación. Por cierto, no sé si han reparado en la noticia importante de ayer: la detención de un grupo de pederastas informáticos. Justo el mismo día. ¿Casualidad? La alarma social no sólo surge espontáneamente, sino que, la mayoría de las veces, se crea de manera artificial.

9 comentarios:

dondiego dijo...

Yo también me sumo a los partidarios de la separación.Pero lo peor no está en casos como el de mmariluz, es decir en el poder de la unión ciudadanos+mass media=efecto legislativo, sino en su impotencia. Esta fórmula solo tiene efecto sobre el ciudadano indefenso y que no puede ni podrá protestar por miedo a la exclusión ( a ver quién es el guapo que se opone a una ley contra el monstruo pederasta, algo tendrá, qué pasa, que te gustan los niños)o por simple ignorancia y ninguneo ( las protestas de los valientes serán ignoradas por los media, es decir, por el mundo). El verdadero problema, decía, es la impotencia cuando los que deberían sufrir cambios legales no son los ciudadanos sino los poderes económicos o políticos: la presión mediática y social por el medioambiente no tiene ninguna repercusión efectiva; la preocupación social y mediática por la corrupción urbanística no hace que se modifiquen las leyes del suelo y su gestión; la preocupación por el hambre en el mundo no hace que se creen leyes que impidan la especulación con alimentos básicos ahora que el capital abandona el ladrillo y se desplaza al pan y el arroz. Ahí nada cambia.

Ibrahím Be. dijo...

1. Tal como yo lo entiendo, las tesis de Debray -tipo al que no conozco, pero del que seguro me molestaré en recabar información próximamente- derivan erróneamente hacia el mito de la prensa como cuarto poder: en el caso que nos concierne, es obvio que a los distintos elementos de El Sistema también les interesa este tipo de campañas (fotografías, tapadera de otros asuntos, etcétera). O dicho de otro modo: dudo que los media pudieran orquestar una campaña similar para defender la política de Chavez, o al asesino de Virginia, o a quienes pegaban fuego en las banlieues. El Sistema (qué bien me lo paso y qué marxista me siento diciéndolo, ****), El Sistema, digo, exige de enemigos públicos de distinta índole para alimentarse (Obviamente, no es lo mismo un violador que Al Qaeda: uno tiene un inquietante historial biográfico detrás, y el otro sí es un elemento directamente perturbador de El Sistema.) a fin de delimitar un marco de convivencia.

2. Hablando de violadores y pedófilos: hace poco leí en El País un interesante artículo que SÍ investigaba en las causas de la pedofilia, y que me sorprendió por la ausencia de moralismos. La tele sigue hecha una ******, ¿no?

3. Respecto a cómo los media debilitan la calidad de la democracia, conviene sacar a colación la idea de Sartori de que en la "democracia mediática" la televisión "produce imágenes pero anula conceptos." Hay mucho y muy interesante en torno al concepto "democracia mediática".

Hala, otro día me echo otra tesis.

Saludos. (Y disculpas)

hautor dijo...

Efectivamente, dondiego, el objetivo de esta coalición parece ser la de crear una cohesión social, un acuerdo alrededor de cierta idea que tiene mucho que ver con los mecanismos del chivo expiatorio. Algo que está más del lado de la biopolítica que de la auténtica política (que sí tendría que ver con cuestiones económicas, por ejemplo).

Dejando a un lado lo de que si los media son o no un mito, yo hablaba, Ibrahím, de colusión, o sea, acuerdo entre dos para generar un mal a un tercero. Efectivamente, durante siglos la iglesia y el poder terrenal se han apoyado mutuamente para beneficio propio (no, no pueden hablar bien de Chaves, ni hablar mal de tantas otras cosas). Sólo muy tardíamente se produjo la separación, más que nada por debilitamiento de uno de los agentes (la iglesia) que ya no podía prestar un apoyo efectivo al Estado (al menos al socialdemócrata). Ese es el motivo por el que el estado ha buscado y encontrado otro sustituto (los mass media), un nuevo creador y difundidor de la moral y las buenas costumbres (biopolítica, otra vez).

Lo que sí es seguro es que Debray es un autor más que recomendable. Y lo del artículo de El País sobre la pedofilia me sorprende, de veras. Habrá que echarle un vistazo.

hautor dijo...

Donde dice Chaves, léase, naturalmente, Chávez.

Peste de homonimia.

Ibrahím Berlín dijo...

Ahí va el sorprendente reportaje:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ocurre/mente/pedofilo/elpepisoc/20080502elpepisoc_1/Tes

Un abrazo,

Hache dijo...

Suscribo la moción. Incluso exigiría la utópica disolución de los mass-media (en ácido sulfúrico, a ser posible...je, je, je...).

Besos y abrazos.

H.

davoice dijo...

Te iba a contar una charla pero no tengo la cabeza para estas cosas. Cuando este mas fino me explayare. De momento un link:

http://freakonomics.blogs.nytimes.com/

hautor dijo...

Gracias por el enlace, Davoice. Y por el google reader.

davoice dijo...

Se me olvidaba:

http://www.youtube.com/watch?v=O97THqMdCOg