martes, 12 de abril de 2011

El origen de la melancolía

Al perder su valor de uso, las cosas alienadas se vacían, adquiriendo significaciones como claves ocultas. De ellas se apodera la subjetividad, cargándolas con intenciones de deseo y miedo. Al funcionar las cosas muertas como imágenes de las intenciones subjetivas, éstas se presentan como no perecidas y eternas. A estas reflexiones hay que añadir que en el siglo XIX (no digamos el XX [1]) aumenta en una cantidad y ritmo hasta entonces desconocidos el número de las cosas 'vaciadas', pues el progreso técnico deja constantemente fuera de circulación nuevos objetos de uso. (Walter Benjamin, Libro de los pasajes)


[1] Esta nota es mía.




1 comentario:

Diego VOLIANIHIL dijo...

Teniendo en cuenta que posiblemente las últimas generaciones hayan tocado a más mandos de videoconsola que a sus propias entrepiernas/novias/amigos/familiares, es normal que queden recuerdos, que se arrastre la melancolía, la mitomanía, el coleccionismo...