martes, 20 de noviembre de 2007

Pressing Catch


El estadio está lleno de público. Algunos levantan carteles donde puede leerse: Khali, you're the only one o Death to the O.N. Otros sin embargo exhiben mensajes que dicen Go O.N! o O.N: you are our inmortal hero. El primero en salir a la arena es el Gran Khali. Dos metros veinte de altura, ciento cuarenta kilos de peso. Tez oscura. Bigote y perilla enmarcando una mandíbula pleistocénica. Viste un pantalón negro y lleva el pecho desnudo. Arrastra los pies sobre zapatos de grandes suelas caminando despacio, reconcentrado. Un aullido proveniente de la grada acompaña los pasos del Gran Khali hasta el cuadrilátero. Sube al ring y levanta los brazos. A la vista de los músculos embutidos bajo la piel aceitada da la impresión de que podría derribar a un rinoceronte a la carrera con sólo ponerle la zancadilla. El Gran Khali hace oscilar su cabeza y musita palabras que nadie puede entender, a medio camino entre la injuria y el rezo, mirando fijamente a la entrada del túnel de vestuarios. Es el momento en el que aparece su contrincante. Envuelto en una espesa nube de humo entra en la arena el Narrador Omnisciente (alias O.N). Poco a poco puede verse con nitidez su figura. Es un enano. Viste un traje ajustado naranja con botas azules y capa amarilla. Sonríe y saluda a los asistentes que claman al grito de go O.N, go O.N, al tiempo que agitan sus pancartas. El Narrador Omnisciente sube los peldaños del cuadrilátero, pisa el ring y muestra al Gran Khali una sonrisa taraceada de dientes afilados. El Gran Khali retrocede un paso. Recupera luego la posición. Nunca hasta este momento se habían enfrentado dos contrincantes que desconocían lo que era la derrota.