lunes, 19 de mayo de 2008

Autocensura

Hoy me gustaría hablar de las ideas mediocres. Aunque alguien siempre puede afirmar que no existen ideas mediocres sino tratamientos mediocres de dichas ideas, a mí eso siempre me pareció una coartada para la mediocridad, una madriguera para su refugio. Soy metafísico en ese sentido. Parto de un principio indiscutible, de un axioma impepinable: Existe la mediocridad. Y esta medicocridad tiene que ver con la autocensura. Lo mediocre está en relación con el contexto cultural en el que uno se desenvuelve, pero también guarda una componente personal. Lo que a mí me parece mediocre no tiene por qué parecérselo a mi vecino. Y eso está bien. Hoy, por ejemplo, se me ha ocurrido una idea mediocre que quiero compartir con ustedes. Es una imagen, un trailer, un corte publicitario. Se trata de Cristo en la cruz. La cámara asciende desde los pies del crucificado, recorre su anatomía atormentada, el rostro contraído de dolor y, más arriba, grabado en el madero, acaba mostrando una inscripción que dice lo siguiente: IKEA: REDECORA TU VIDA. Es un anuncio de cruces pera penitentes, ya saben, de esas que arrastran los nazarenos en número variable (proporcional a la cantidad de sus pecados, supongo) por las calles durante la Semana Santa.

¿Demasiado irreverente? No sé. La cosa es que no me convence. De momento, la destinaré a ese cajón donde guardo los fragmentos catalogados con el marchamo de autocensura (Mis documentos\censurados.doc). Así es que yo no les he contado nada.